Poetisas y Arquitectas, historias silenciadas

“Edehuana vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio, y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, como parir, dar nacimiento, concebir el mundo”.

Eduardo Galiano, Los hijos de los días, 2011

Cueva de El Castillo, España, Paleolítico Inferior

El primer poeta de la humanidad fue una mujer. Vivió y escribió en la Mesopotamia, hace más de 4000 años. Y como lo indican nuevas investigaciones, los primeros seres humanos que acondicionaron las cavernas para habitar fueron mujeres. Las pinturas rupestres son debidas a ellas. Escribir y crear: desde los tiempos más antiguos hemos participado en la construcción del mundo. La historia escrita por los hombres ha intentado borrar los aportes, pero sí ha reconocido este vínculo indisoluble y ancestral entre la escritura, arte y la creación del espacio.

En esta relación importa la mirada holística, que se aleja de lo analítico y exalta lo subjetivo, valor vinculado al arquetipo femenino según Jung. Por eso el poeta, que es el creador (rol activo), necesita de la musa inspiradora (rol pasivo). Desde los antiguos filósofos griegos se insiste en que la mujer no tiene capacidad de crear.

Para crear y comprender lo poético, nos alejamos de lo puramente geométrico, para encontrarnos con la experiencia de vivir. La arquitectura y la poesía se nutren mutuamente y comparten herramientas para la creación, como la integración entre forma y contenido, la expresión de la materialidad y la exaltación de lo sensorial.

“Lo que ahora importa es recuperar nuestros sentidos. Debemos aprender a ver más, a oír más, a sentir más.”  

Susan Sontag, Contra la interpretación, 1969

Gaston Bachelard, señala en su sugerente libro La poética del espacio que rastrea en los arquetipos el sentido del habitar, la necesidad de acercarse directamente al hecho poético. En su estudio trabaja sobre las descripciones de las casas hechas por los poetas, deteniéndose especialmente en aquellas que remiten al espacio primitivo, al refugio, al fuego, al vientre materno (entendido como contenedor). En estas reflexiones la mujer, tampoco tiene el rol de creadora (ya que no se menciona a ninguna poetisa en todo el libro) y su función se encuentra en la renovación cotidiana de la limpieza:

“El ama de casa despierta los muebles dormidos. (…) Parece que la casa luminosa de cuidados se reconstruye desde el interior, se renueva por el interior. En el equilibrio íntimo de los muros y de los muebles, puede decirse que se toma conciencia de una casa construida por la mujer. Los hombres sólo saben construir las casas desde el exterior, no conocen en absoluto la civilización de la cera.”

La poética del espacio, Gaston Bachelard, 1957

¿Las mujeres construyen la poética del espacio con trapo de piso y escoba? Es clara la determinación de lugares para nuestro género: musas, colaboradoras, copistas, traductoras. Lo que hoy no es posible es no mostrarnos críticas con esta asignación de roles. Así lo señalaban Virginia Woolf en su obra Una habitación propia (1929), y Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo (1949) cuando habla de la casa burguesa.

El ensayo de Clara Janés, Guardar la casa y cerrar la boca, cuyo título lo dice todo, repasa también la relación entre espacio arquitectónico y poesía. En la Edad Media, para ser libres, las mujeres se encerraban en conventos y era allí donde podían escribir. Fue muy difícil acceder a la enseñanza de la escritura (y de la arquitectura). Recién hacia fines del siglo XIX, comienzan las mujeres comienzan a ser aceptadas, no sin reticencias, por las instituciones. Solo 14 mujeres en 115 años han obtenido el Premio Nobel de Literatura.

Aun así siempre ha habido y siempre habrá mujeres incapaces de cerrar la boca. Por eso nos preguntamos: ¿Cuál poética? y ¿Cuál arquitectura? Si queremos avanzar hacia el diseño de un hábitat poético debemos abrevar en una mirada crítica, más completa y más justa. La que tiene sus inicios en la sacerdotisa sumeria y en las mujeres de las cavernas primitivas. Porque la poesía es una eterna invitación para volver los orígenes.

El poeta y su musa, Niki de Saint Phalle, Balboa Park, San Diego, 2000


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2 comentarios en “Poetisas y Arquitectas, historias silenciadas

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