La Casa

por Zaida Muxí, doctora arquitecta

La casa es el espacio de nuestra primera socialización, nos educa desde su espacialidad y condiciona trabajos, roles y jerarquías.

La casa tiene un largo camino de evolución y cambios en función de los valores de la sociedad y las tecnologías de cada momento. De la casa gremial en donde todo estaba revuelto, donde los espacios se adecuaban en función de las necesidades del mundo de la reproducción y la producción de manera indistinta a la casa victoriana del siglo XIX que asigna espacios específicos, determinados e inamovibles, para cada tarea y para hombres y mujeres, la casa se hizo de espacios específicos y jerárquicos.

También en el siglo XIX como derivada de las transformaciones tecnológicas, sociales y económicas debidas a la revolución industrial se acrecentó la diferencia entre privado y público. La educación y las enfermedades salieron de las casas, se crearon lugares específicos para esas actividades escuelas y hospitales que requerían de instalaciones y conocimientos específicos. Sin embargo, hubo unas tareas y un espacio que, aunque requería tecnología y conocimientos adecuados, no se movió: la cocina, con la amplia gama de tareas ligadas al cuidado del hogar.

Hubo intentos que tuvieron cierto éxito para sacar las cocinas de las casas, el primero  propuesto por Melusina Fay Peirce. Ella reivindicó las casas sin cocina en la segunda mitad del siglo XIX. La razón de esta propuesta estaba motivada al considerar que las tareas domésticas suponían una monotonía diaria y una presión para las mujeres que querían perseguir plenamente sus ambiciones personales. Expuso y publicó sus ideas, basadas en una crítica detallada de la economía doméstica de la casa acuñando el término “cooperative housekeeping”, en la revista Atlantic Monthly entre los años 1868 y 1869. Ebenezer Howard planteaba para las ciudades jardín que entre todas las variables de casas también hubiera sin cocina, y así fue en los denominados Quadrangles  de Lechworth y Welwyn. En Estocolmo, fomentada por la política Alva Myrdal y construida por Sven Markelus las viviendas sin cocina individual y con cocina y espacios colectivos era la opción para familias en que ambos progenitores trabajaran fuera de la casa pudieran  conciliar las diferentes responsabilidades. Esta saga llega hasta la actualidad aunque sea muchas veces una gran desconocida.

No solo la reflexión fue sacar la cocina, sino en caso de mantenerla optimizarla. Catharine Beecher, Christine McGaffey Frederick, Margarete Schutte-Lihotzky, Charlotte Perriand y otras proyectaron cocinas buscando la eficiencia y eficacia del espacio al tiempo que el confort y el bienestar de quien más la utiliza.

Estas transformaciones en el espacio cocina respondían a problemas y pregunta que derivaban de ellos que permitieron transformar la vivienda. La arquitectura no es una receta cerrada, por ello la incorporación de nuevas o diferentes variables nos llevará a nuevas preguntas y nuevas formulaciones:

¿Cuáles son hoy los problemas que queremos resolver y las preguntas que nos hacemos al proyectar una o muchas casas?, ¿Qué buscamos con estos proyectos?, ¿Cuáles son los valores que transmiten los espacios que proyectamos?

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