Entrevista a Carlos Ciravegna, autor de 5 casas: “Pocos clientes buscan la innovación y un edificio de diseño”

Carlos Ciravegna y Griselda Balian son los invitados al encuentro que se celebrará en Córdoba sobre Arquitectura Experimental el 10 de agosto en la FAUD-UNC a las 19. 

por Manuel Alazraki para 30-60 cuaderno latinoamericano de arquitectura

La entrevista a Carlos Ciravegna, se transformó en una agradable conversación, que desgrana el antes y el después del fenómeno que generó su premiada y multi publicada obra “5 casas”, charla que nos permitió hablar de temas del contexto profesional, que van mucho más allá de esa obra en particular.

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MA: Entiendo que antes de encarar el proyecto de las 5 Casas, trabajaste gestionando y construyendo varios edificios de vivienda de alta densidad, ¿cómo ocurrió?
CC: Yo empiezo, como todos los profesionales que conozco, con lo que tenía a mano: Surge la posibilidad de hacer un edificio para un familiar, trabajo en ese emprendimiento más de un año y medio, casi sin ganar plata, pero si mucha experiencia.  Me asocié a un profesor que tuve en la facultad para el proyecto y la dirección de obra, además contratamos una constructora que me dio la suerte de conocer a dos ingenieros de los cuales aprendo muchísimo de obra, su forma de razonar es distinta, ellos son más prácticos y más rápidos para solucionar los problemas. Esa experiencia me permite entender que yo estaba capacitado para generar un negocio exitoso en un momento en que la construcción aún no tenía el auge que vendría unos años después, era un momento (año 2002) en que yo veía que se hacia uno que otro edificio en Nueva Córdoba*, en general gestionado por las desarrollistas importantes y reconocidas de la ciudad, con participación de muy pocas empresas chicas, ese fenómeno luego se trasladaría al resto de los barrios próximos al centro y en el tomarían participación inversores y actores que no eran habituales en el rubro. Entonces encaro mi segundo edificio como un negocio, en ese proceso y con el objetivo de ganar plata el diseño queda un poco relegado, es una lógica donde uno intenta sacar la mayor cantidad de departamentos posibles en el lote, para que a los inversores que participan les vaya bien, hicimos departamentos sin mucha cantidad de detalles, pero muy bien ubicados, lo que servía para obtener una renta razonable y buena capacidad de reventa. Bajo esta lógica terminamos construyendo unos 200 departamentos distribuidos en varios edificios. Sin embargo, me considero un creativo, me interesa la música, el diseño…  y esta actividad que era por momentos bastante opresiva, así que la matice, participando en concursos, esa actividad arranca desde recién recibido, con la suerte de obtener un tercer premio en el primer concurso en el que participo, para un hotel en villa del dique, donde GGMPU gana. Este empujón me embalo y llegue a participar en unos 10 obteniendo varias menciones más. Los concursos siempre fueron un cable a tierra en el desarrollo de los edificios.

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MA: ¿En porcentajes… en esos años, el tiempo que le dedicabas al diseño era?
CC: Casi nada, lo poco que restaba lo canalizaba en los concursos y en viajes, en esa época junto a un grupo de arquitectos recorrimos Europa e incluso llegamos hasta Basilea a ver las primeras obras de Herzog & de Meuron, nos comprábamos montones de libros, en aquel momento no era habitual la internet, y eso era la ventana al mundo.

MA: Sin embargo, en un momento te alejas de esa escala y esa lógica, y encaras las 5 casas, ¿Por qué?
CC: El punto de inflexión fue un accidente en uno de los edificios, que me impacta al punto de necesitar terapia, esto debido tal vez a mi compromiso y participación a tiempo completo en la actividad. Me costó mucho reponerme y estuve parado más de un año, por suerte en coincidencia con un momento en que el negocio comienza a desinflarse. Allí decido hacer un cambio, posible a partir de la base que me generaron esos años de trabajo, para hacer un poco más lo que me interesaba. De mis contactos surge la posibilidad de comprar un lote excelente en Carlos Paz, con salida a la cola del lago, e invito un par de socios que recibieron su parte al costo bajo la condición de dotarme de absoluta libertad para diseñar. Allí comienzo nuevamente.

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MA: A partir de lo que me relatas, me llama la atención que hayas encontrado una oportunidad de diseño en esa escala y que no hayas podido encontrarla en tu anterior forma de encarar la profesión, tengo la impresión que hubo un cambio también en tu forma de pensar que va más allá de la oportunidad. Un contexto semejante a ese que tenías, como proyectista, me impulsa a buscar una fisura u oportunidad proyectual…
CC: Entiendo tu posición, pero en mi caso no funciona de esa manera, yo soy más de la idea de atender fríamente las necesidades del encargo: si llega un cliente que te pide un edificio, lo más lógico es: hacerle un edificio, sin buscar manipular la relación. Son muy pocos los clientes que comparten nuestros intereses y quieren ser cómplices de una experimentación, sin esa sinergia, el resultado final de ese juego de tensiones son híbridos que finalmente no le hacen ningún bien a la ciudad, probablemente tampoco al cliente y menos aún al arquitecto. Le pedimos a una persona que está en su mundo y probablemente trabaja todo el día, que tenga conocimientos de una arquitectura japonesa contemporánea, que tal vez ni nosotros mismos conocemos en profundidad.

MA: Conocimiento necesario para entender lo que el arquitecto le propone…
CC: El pobre tipo pide un chalet con tejas y el profesional le devuelve una composición francamente inspirada en las obras de SANAA, y nada que ver, evidentemente tiene que existir una predisposición, esos clientes son muy escasos.

MA: Entonces para vos la innovación está más bien relacionada al destinatario de la obra. ¿aplica entonces esa idea que plantea: una buena obra es la comunión de un buen cliente y un buen profesional?
CC: Si apareciera un cliente con interés en la innovación y te pide un edificio de diseño, adelante, pero habitualmente no es así, te doy un ejemplo: uno intenta imponer una reja blanca, porque está interesado investigar sobre las mallas, entonces el tipo cuestiona si es necesaria la red, e incluso su costo. Y la verdad es que la mayoría de las veces no es necesaria, entonces vas quitando detalles y el resultado acaba en híbridos. En esos casos yo prefiero hacer un paso al costado si puedo, o directamente asumir la responsabilidad y hacer lo que me piden.

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MA: Entiendo que esta forma de entender los desafíos del proyecto y las relaciones profesionales confluyen en las 5 casas, porque tu trabajo incluyó la gestión de los recursos económicos, la definición proyectual y estructural, la construcción, la obsesión por los detalles. ¿cómo fue la experiencia?
CC: Desde el inicio que comencé a diseñar estuve 6 meses hasta que llegué al concepto del proyecto, ese dibujito en vista de las casitas lo trabaje artesanalmente, me llevo mucho tiempo de maduración: ir al sitio, pensarlo, dejarlo sedimentar… Sin embargo, cuando apareció fue muchísimo más fácil, ese concepto fue el norte que facilito el desarrollo y la representación de las plantas, los cortes, las imágenes. Una experiencia semejante la tuve en el concurso “Una casa” llegué a una planta con muchísima fuerza y allí encontré un norte que me permitió participar de la segunda vuelta, no llegue a los premios a mi entender debido a un par de caprichos que tuve en el cierre, pero valoro la experiencia desde esa investigación.

MA: ¿Y cómo fue la experiencia de obra en las 5 Casas?
CC: Desordenada, porque al ser una obra de escala intermedia, no participó una empresa, éramos los albañiles y yo. Fue difícil para ellos entender que no podían desencofrar la losa hasta terminar las paredes y techos porque trabaja todo en conjunto, explicarles como ejecutar las diagonales con unos hierros de cuantía considerable, etc. A eso hay que sumarle la topografía, que hizo dificultoso mover materiales. Hubo mucho experimento, deje los puntales hasta el último, pero el día que los quitamos la incertidumbre era tremenda. Siempre pensaba: si se fisura, irá una pata en algún lado, cosa que afortunadamente no fue necesaria.

MA: Terminada la obra, o casi… ¿Comenzaste un trabajo de difusión del proyecto?
CC: Yo llego con tiempos muy apretados a la presentación de la BIA-AR 2014, pero estaba muy motivado, quería presentarla y aprovechar la oportunidad, había posteado un par de fotos en mi Facebook personal, donde pocos de mis contactos eran arquitectos, y comencé a recibir muchas consultas y también en la obra hubo una movida de gente que pedía entrar, muy interesada en conocerla. Las imágenes que presente en la bienal, no tienen pasto en el parque y por dentro aún no estaban terminadas, el día que fue Gonzalo Viramonte a tomar las fotos, los albañiles estaban trabajando, estaba todo medianamente presentado por fuera, pero definitivamente aún en plena obra, hay una sola foto interior escenográfica más bien lograda por Gonzalo que por lo que se podía hacer en el momento.

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Más adelante hicimos una nueva sesión con la obra realmente terminada y podemos decir que explotó una viralización del proyecto que nunca me imaginé, de allí en adelante casi todo fue espontaneo, yo si gestione la publicación en dezzen.com que es un sitio que siempre me pareció interesante y a partir de allí estalló, creo que esa web se ve en todos lados y de allí se propagó. Incluso llegó a salir en papel en un diario de Hong Kong. En algún momento evalué que al ser una obra diferente podría llamar la atención, pero nunca imaginé hasta donde podría llegar.

Hasta el día de hoy las repercusiones no dejan de sorprenderme, especialmente las académicas, me invitaron a charlas, ciclos y demás, algo que no esperé es encontrarme con correos de arquitectos de aquí y de otros países que me envían currículos para hacer pasantías o trabajar conmigo. Últimamente decidí aprovechar el fenómeno y armar un equipo de trabajo para concursos. Lo importante, yo creo que fue espontáneo.

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MA: La obra ya tiene un tiempo de inaugurada, ¿hay una devolución de sus habitantes?
CC: Actualmente una de las casas se alquila en forma temporaria (para turistas), otras tienen inquilinos permanentes y estamos con la idea de poner algo en venta. Al principio llegaron varios posibles inquilinos movidos por el diseño, entre ellos uno que se volvió loco y quería llevar a sus padres, adultos mayores, a vivir allí. Pero finalmente los que alquilaron son más bien personas normales que aún se sorprenden cuando llegan visitantes a conocerlas y sacar fotos.

MA: ¿Están contentos?
CC: Desde lo que me dicen, lo mismo que en cualquier otro edificio. No vienen a contarme que se paran todos los días en el balcón para sentirse en el aire, entiendo que finalmente el que las alquilo, lo hizo porque le pareció conveniente el precio, la localización o se sintieron incluso atraídos por el hidromasaje y la ducha escocesa. Si hay muchas anécdotas al momento que esas familias que viven reciben amigos o parientes que se sorprenden.

MA: ¿Y en el caso de los que la habitan de forma temporaria?
CC: Allí es bien diferente, vienen muchos arquitectos, gente de otros países y ciudades.

MA: ¿cómo es el después del reconocimiento? ¿Sentís presión al momento de encarar tus nuevos encargos?
CC: Como te decía, hubo mucha repercusión y mucha de ella a nivel académico, con posibilidades de comenzar a dar clases aquí y en otras ciudades, lo cual me interesa muchísimo. Si repasamos, tuve la premiación en BIA-AR, luego fue seleccionada como parte de la mejor obra construida a nivel provincial y nacional, quedó seleccionada en la Bienal de Buenos Aires, a partir de todo el revuelo, por supuesto surgieron algunos clientes, con los cuales no se concretó aún ninguna obra, pero no pierdo de ninguna manera la esperanza, lo interesante es que los que me buscaron después de las 5 casas esperan de mí que les haga algo distinto, entre ellos hay uno que pidió una ampliación, una escala realmente pequeña pero muy interesante y estamos muy cerca a que se materialice. En el proceso en que la obra comienza a tener un nombre, yo también comienzo a tener un nombre como profesional, eso es interesante.

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MA: Por último, solo me queda por preguntarte si consideras que el diseño puede aportar valor agregado a la arquitectura, de manera de facilitar la venta en el caso de los productos comerciales, o impactar en la calidad de vida de los que la consumen.
CC: Creo obviamente que él diseñó aporta un valor agregado a los espacios, a la forma de vivir y usar determinada obra. A nivel comercial creo que puede aportar valor cuando el pedido es direccionado… (Ejemplo el edificio de Tarjeta Naranja) que es un diseño en base a un pedido puntual. En cuanto a emprendimientos privados en la ciudad de Córdoba, creo que estas cuestiones van por caminos separados… El negocio por un lado … El diseño por otro …. Un edificio puede ser tan fuerte, puede incluso levantar un área deprimida o degradada. El valor de un buen diseño no sólo enriquecerá al privado que apueste en él, sino incluso la cuidad …. Algún día lo entenderemos en Córdoba.

Nota: Todas las imágenes corresponden  a la obra 5 casas (2014) de Carlos Alejandro Ciravegna. Ubicación: Villa Carlos Paz, Argentina. Superficie: 500 m2. Fotos: Gonzalo Viramonte.

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